Barcelona se convierte en la sede permanente del Mobile

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Barcelona se convierte en la sede permanente del Mobile

El contrato firmado hasta 2030 incluye la prórroga automática e indefinida del congreso.

Como si de una boda se tratase, la organización del Mobile World Congress (MWC) y las administraciones públicas han firmado los papeles que oficializan su relación y se han dedicado palabras en las que todo es ilusión por un futuro “para siempre”. Ha sido ese forever el concepto repetido una y otra vez en inglés, castellano y catalán. Solo ha faltado el clásico “hasta que la muerte nos separe”.

Aunque el contrato anunciado por sorpresa a finales de julio habla formalmente de una renovación hasta el 2030, en los discursos de todos los implicados se han dedicado palabras a una relación estable y permanente que no tiene fin. En la última versión del acuerdo se ha incorporado una cláusula que incluye “un sistema de prórroga tácita automática a partir del 2030”, según el director general de Fira de Barcelona, Constantí Serrallonga. Con esa adenda, “Barcelona se convierte en la sede permanente del Mobile” a no ser que alguna de las dos partes decidiese poner fin al contrato en algún momento. Es un escenario que puede pasar pero nunca antes del 2030 y solo los más aguafiestas se atreven el día de una boda a hacer referencia a un posible divorcio a diez años vista.

 

Era un día de emoción y euforia, ejemplificada en el grito desbocado con el que se ha presentado ante todos los invitados el consejero delegado de la GSMA, John Hoffman. “¡Qué pasa, Barcelona!”, ha gritado la cara visible del congreso, como si exorcizase así todos los malos momentos vividos durante la pandemia. Fue precisamente aquella crisis que obligó a suspender la edición del 2020 la que estrechó los lazos entre los organizadores y las administraciones locales y sirvió para sellar una relación que ahora se formaliza con visos de eternidad. “Abróchense los cinturones porque tenemos por delante un maravilloso viaje juntos”, ha asegurado Hoffman. La vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, se ha sumado al ambiente festivo parafraseando a Buzz Lightyear y ha concluido su intervención con un “hasta el 2030 y más allá”.

La importancia del momento ha quedado demostrada con la amplia representación institucional en la mesa presidencial, con la citada Calviño junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la de l’Hospitalet, Núria Marín; el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró; el conseller de Empresa, Roger Torrent; el presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat… 

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Momento del brindis con todos los implicados en el acuerdo

 Àlex Garcia

Nada se ha dejado al azar, tampoco el lugar escogido –el palacio 1 de Montjuïc– donde se celebró en el 2006 la primera edición del congreso en Barcelona, aún bajo el nombre 3GSM World Congress y con un número de asistentes y un espacio ocupado muy por debajo del actual, que llena los ocho mastodónticos pabellones del recinto de l’Hospitalet.

Las aportaciones de las administraciones se elevan de cinco a ocho millones anuales

El acuerdo de permanencia también incluye la continuidad de la fundación Mobile World Capital Barcelona para gestionar el impacto del congreso durante todo el año en la ciudad y una actualización de las cantidades que aportan el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. A partir del año que viene serán ocho millones los que saldrán del presupuesto de cada administración –24 en total– en lugar de los cinco que llevaban poniendo desde el 2012. Las instituciones implicadas justifican la actualización de las aportaciones en la evolución de los costes en estos diez años y en el impacto económico que revierte el propio congreso con su celebración y la actividad económica asociada.

La letra pequeña del contrato firmado por la organización y las administraciones públicas incluye una referencia explícita a la ampliación del nuevo pabellón diseñado por Toyo Ito en el recinto Gran Via de l’Hospitalet. La intención de Fira de Barcelona es que las obras empiecen este mismo otoño para poder estrenarlo en el congreso del 2026, más tarde de lo previsto inicialmente pero a tiempo para poder ofrecer más metros cuadrados al Mobile cuando lo necesite. Antes de la pandemia llenaba todo el espacio disponible y confían en recuperar esos niveles dentro de dos o tres años. Para el 2023 la previsión de asistentes si nada se tuerce es de entre 70.000 y 80.000 personas, por encima de los 60.000 de este año pero aún lejos de los más de 100.000 que se reunieron en el 2019.

 

Artículo publicado originalmente en:

https://www.lavanguardia.com/

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