Alimentaria sella la recuperación de las ferias en Barcelona

Asociación Empresarial de Diseño y Producción de Stands y Eventos

Alimentaria sella la recuperación de las ferias en Barcelona

El Rey inaugura el salón que confirma la vuelta sin miedo a la presencialidad.

El Rey inauguró ayer la feria Alimentaria, que vuelve a abrir sus puertas en Barcelona después de la ausencia por la covid, y lo hace con la vista puesta en la recuperación tras la pandemia. Las primeras horas tras la apertura invitan al optimismo, por la gran afluencia de público al salón, lo que indica que después de que el Mobile World Congress en marzo marcara el inicio de la recuperación de las grandes ferias, Alimentaria la confirma. En un claro gesto de apoyo al sector, tras la inauguración, Felipe VI visitó los siete pabellones, en un recorrido de casi dos horas en el que se detuvo en 32 stands para conversar con representantes de algunas de las marcas participantes.

La comitiva institucional, numerosa y con el dispositivo de seguridad que acompaña al jefe del Estado, despertó la curiosidad de algunos de los presentes. El Rey, que llegó a Barcelona acompañado por el ministro de Agricultura, Luis Planas, hizo su recorrido en el salón junto a la delegada del Gobierno en Catalunya, Maria Eugènia Gay; la alcaldesa de l’Hospitalet de Llobregat y presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín, y el presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, además del presidente de Alimentaria y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, y el presidente de Hostelco, Rafael Olmos.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, posaron en la fotografía oficial previa al inicio del recorrido. Como ya ocurrió hace un mes, con motivo de la inauguración del Mobile, ambos evitaron saludar al jefe del Estado de manera formal a su llegada al recinto ferial, aunque sí lo hicieron luego en el interior del pabellón número 7, desde donde empezó su recorrido la comitiva. Colau acompañó al Rey en su visita a este primer pabellón, mientras que Aragonès, que iba con la consellera de Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural, Teresa Jordà, hizo su propio recorrido.

“El ritmo de acreditaciones en las últimas semanas es muy alto, por encima del registrado en el 2018”, celebra el director general de Alimentaria, Toni Valls. “Las expectativas son muy buenas”, agrega resaltando que hay sobre un 25% de visitantes internacionales. Las previsiones son muy buenas y hablan de unos 100.000 profesionales hasta el próximo jueves en el recinto de Fira Gran Via de l’Hospitalet de Llobregat, pese a la ausencia de rusos por la guerra y de chinos por las restricciones de la covid.

El ambiente recordó sin ninguna duda a las ferias previas a la pandemia. La presencialidad ya no asusta a casi nadie y los visitantes no dudaban en retirarse la mascarilla para probar productos. Los stands de las 3.000 empresas expositoras rebosaron de actividad. La única feria comparable a Alimentaria es el Mobile. Tanto es así que ocupa 85.000 m2, casi toda Gran Via. Es un salón de salones, compuesto por una decena de ferias específicas. Con esta suma se consigue crear una de las grandes plataformas internacionales de la industria de la alimentación. En el 2018, su última edición, se celebró por primera vez de forma conjunta a Hostelco, la muestra del equipamiento hostelero.

Como ya pasó hace cuatro años, la “transformación digital” del sector vuelve a ser una de las tendencias visibles en Alimentaria, comenta Valls. Por otro lado, cada vez está más presente la relación entre la “nutrición, la salud y el bienestar” y todo lo que tiene que ver con la “sostenibilidad”.

En cuanto a la comitiva de autoridades, encabezada por el Rey, hizo sus primeras paradas en el salón en un stand de cafeteras y en otro de máquinas exprimidoras de naranjas y de manzanas, en el que representantes de las marcas hicieron una breve explicación de las máquinas. En la siguiente parada, en el exhibidor de la empresa de conservas Dani, Felipe VI intercambió un saludo afectuoso con el vicepresidente de la conservera y presidente de la patronal catalana Foment del Treball, Josep Sánchez-Llibre.

Luego, la visita siguió con las anchoas de l’Escala, Vermuts Miró, Coca-Cola, la cervecera Damm, los quesos García-Baquero y los de la marca TGT, y diversas firmas de embutidos, entre ellas El Pozo y Noel, antes de enfilar hacia las grandes firmas Danone y Nestlé. Por el camino, algunos miembros de la comitiva –no las principales autoridades– aprovechaban para degustar alguno de los productos que se ofrecían en bandejas en los stands, mientras que una conocida firma de caldo en tetrabrik repartía bolsas de la compra con su marca y un envase de medio litro.

El grupo, integrado por más de un centenar de personas, entre autoridades, personal de seguridad y periodistas, despertaba la atención a su paso tanto de los visitantes como de los trabajadores de la feria. “Que venga, para saludarlo, que se haga una foto”, comentaban riendo unas chicas tras un mostrador. La visita se cerraba en el pabellón número 1, donde se encuentra el stand de la Generalitat. Aragonès y la consellera Jordà ya se habían ido y era un director general quien representaba al Govern. El Rey intercambió un saludo y la comitiva se encaminó hacia la salida.

Noticia publicada originalmente en:

https://www.lavanguardia.com/

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